El turismo de reuniones, incentivos, congresos y exhibiciones (MICE) gana peso en el Caribe colombiano. Cartagena y Barranquilla concentran buena parte de esta dinámica. Mientras la primera mantiene una posición destacada en el circuito internacional de reuniones y avanza en la captación de nuevos eventos, la segunda registra un crecimiento de su actividad y generando una derrama económica de 46.000 millones de pesos.
En Barranquilla, las cifras más recientes del Radar de la Industria de Eventos,
elaborado por la Cámara de Comercio de Barranquilla y el Clúster de Turismo de
Eventos y Negocios,
muestran una agenda proyectada de 57 eventos MICE para 2026, con más de 84.000
asistentes. De ellos, más de 13.000 serían visitantes no locales, nacionales e
internacionales, que promueven el sector hotelero en la ciudad.
El impacto trasciende los escenarios de congresos y
convenciones. La proyección estima una derrama económica de $ 46.000 millones,
dividida entre $ 28.000 millones de impacto directo y $ 18.000 millones
indirectos, además de más de 22.000 empleos vinculados a la cadena turística.
El alojamiento concentra entre 46% y 50% del gasto directo de los visitantes no
locales, seguido por restaurantes y bares, con entre 22% y 24%, y transporte,
con 14%.
El turismo MICE en la ciudad ha aumentado durante los
últimos años. Barranquilla pasó de cinco eventos en el Ranking ICCA América en
2023 a 11 en 2024. Para 2026, entre los eventos registrados se encuentran
encuentros como la Vitrina Inmobiliaria del Caribe, con una asistencia
proyectada de 11.000 personas.
Por su parte, Cartagena presenta una dinámica diferente,
marcada por su trayectoria como destino de reuniones y su capacidad para captar
encuentros internacionales. Para 2025, según Corpoturimo, La Heroica reportó 674 eventos y
congresos identificados generando una derrama económica de US$ 71,4 millones.
Para Laura Quintana, vicepresidenta comercial de Movich
Hotels, cadena hotelera con presencia en La Arenosa y La Heroica, el presente
escenario representa una transformación en la manera en que la hotelería
participa de la industria de reuniones: “El crecimiento del turismo MICE en
Cartagena y Barranquilla muestra cómo los eventos pueden generar valor más allá
de sus escenarios principales. Para la hotelería, significa responder a una
demanda que busca infraestructura, servicio y, cada vez más, experiencias
conectadas con el destino y criterios de sostenibilidad”.
La infraestructura y conectividad siguen siendo parte de
esta ecuación. Cartagena cuenta con importantes centros de convenciones
o espacios consolidados para la realización de diferentes eventos,
mientras que el Aeropuerto Internacional Rafael Núñez mantiene conexiones
internacionales directas con destinos de Centro y Norte América como las
ciudades más importantes en Europa.
En ambas ciudades, además, el segmento está incorporando
nuevas tendencias, como criterios de sostenibilidad en la selección de sedes,
la reducción de la huella de carbono, experiencias vinculadas con la cultura y
gastronomía local y una mayor flexibilidad entre formatos presenciales e
híbridos.
“Desde Movich nos hemos preparado para este panorama,
tanto en nuestros hoteles de Cartagena, como de Barranquilla, nuestros
huéspedes no solo pueden encontrar habitaciones para pasar la noche, sino
espacios en que paralelo a su agenda de eventos, puedan sostener reuniones o
encuentros de negocio de una manera más tranquila y privada” anota Laura
Quintana.
Las cifras de ambas ciudades muestran dos dimensiones de
un mismo mercado: Cartagena con una actividad consolidada en la captación de
eventos y una creciente conexión entre reuniones y experiencias locales;
Barranquilla, con un aumento de su presencia internacional y una agenda que
proyecta un impacto económico relevante para 2026. En conjunto, ambas ciudades
refuerzan el peso que el turismo MICE está adquiriendo dentro de la actividad
turística del Caribe colombiano.

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