80 AÑOS DE LAS PRIMERAS AZAFATAS DE AIR FRANCE: EL NACIMIENTO DE UN OFICIO Y EL DESARROLLO DE UNA PROFESIÓN
Tras la Segunda Guerra Mundial, Air France se reconstruye y adquiere una nueva dimensión. La compañía renueva su flota, desarrolla su red de largo recorrido y acompaña el espectacular crecimiento del transporte aéreo. Los aviones transportan cada vez más pasajeros, la duración de los vuelos aumenta y las escalas se reducen; a bordo, el servicio también debe transformarse.
Porque en los primeros años de Air France, la presencia de personal comercial en cabina no era algo evidente. Antes de la guerra, únicamente los stewards —entonces denominados «barmans»— prestaban un servicio todavía limitado en vuelos generalmente cortos.
1946: responder a un nuevo mundo de la aviación
Nacionalizada en 1945, Air France reanudó sus actividades en
1946 en un contexto de fuerte expansión. La ruta París–Nueva York, inaugurada
ese mismo año y cuyo 80.º aniversario celebra Air France este año, podía durar
cerca de veinticuatro horas.
Los avances tecnológicos permitían vuelos más largos y un
aumento de la capacidad de las aeronaves; la competencia entre aerolíneas se
intensificaba y las expectativas de los pasajeros evolucionaban.
La contratación de las primeras azafatas respondió a esta
nueva realidad. Su misión complementaba la de los stewards: recibir y
tranquilizar a los pasajeros, atender a los niños y contribuir a la calidad del
viaje. La profesión aún estaba por inventarse, pero rápidamente se consolidó
como un componente esencial del servicio a bordo.
De un servicio a bordo a una profesión altamente
cualificada
A lo largo de las décadas, la profesión evolucionó
profundamente. En 1955, azafatas y stewards fueron agrupados bajo una misma
denominación: personal de cabina comercial, o PNC (Personnel Navigant
Commercial).
Con la llegada de los aviones a reacción y posteriormente de
los aviones de fuselaje ancho, las tripulaciones crecieron en tamaño, las
funciones se acercaron y se organizaron de manera más estructurada. Surgieron
nuevas responsabilidades, como las de jefe de cabina y posteriormente jefe
principal de cabina.
Sobre todo, el papel del PNC dejó de limitarse al servicio.
La seguridad se convirtió en una dimensión central de la profesión, respaldada
por exigentes programas de formación, entrenamientos periódicos y un dominio
preciso de los procedimientos.
Recepción, atención al cliente, coordinación de
tripulaciones y gestión de situaciones de emergencia: hoy, la profesión de PNC
combina excelencia en las relaciones humanas y experiencia operativa.
Un patrimonio vivo que encarna la imagen de Air France
Desde sus orígenes, las azafatas también han representado la
imagen de Air France en todo el mundo. Sus uniformes, concebidos inicialmente
para ser prácticos y resistentes en los años inmediatamente posteriores a la
guerra, se convirtieron con el tiempo en un símbolo distintivo de la elegancia
de la compañía.
Desde Georgette Rénal hasta Christian Lacroix, pasando por
Dior, Balenciaga y Carven, los nombres más prestigiosos de la alta costura han
acompañado esta historia.
Más allá de la apariencia, es todo un arte de vivir el que
se expresa a bordo: sentido del servicio, atención al detalle, gastronomía,
elegancia y cultura de la hospitalidad. Un patrimonio en constante evolución
que continúa proyectando el prestigio de la marca Air France.
Ocho décadas después de la incorporación de las once
primeras azafatas, esta historia continúa escribiéndose cada día. Hoy, más de
13.000 miembros del personal de cabina comercial, de los cuales 8.800 son
mujeres, representan a Air France en todo el mundo, manteniendo el mismo
espíritu de exigencia, seguridad, elegancia y servicio.
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