¿NOCTURISMO? EL PLAN QUE PANAMÁ PONE DE MODA Y QUE ATRAPA MÁS A VIAJEROS COLOMBIANOS CUANDO CAE LA NOCHE
Las nuevas búsquedas del turismo internacional muestran un interés creciente por experiencias más inmersivas, silenciosas y ligadas a la naturaleza. Allí aparece Panamá con una ventaja difícil de igualar en la región: en trayectos cortos es posible pasar del Caribe al Pacífico y encontrar ecosistemas que, lejos de apagarse en la noche, parecen activarse.
El resultado
está convirtiendo al país en uno de los destinos llamativos para quienes
quieren hacer “nocturismo”, una tendencia que deja de lado el
itinerario clásico para cambiarlo por safaris bajo las estrellas, buceo en
aguas oscuras y playas donde la fauna marina ofrece espectáculos que no se ven
todos los días.
Uno de los
más impactantes ocurre en el Refugio de Vida Silvestre Isla Cañas.
Allí, durante ciertas noches entre julio y noviembre, puede presentarse la
llamada arribada: cientos y hasta miles de tortugas
golfinas salen del mar casi al mismo tiempo para anidar. El
fenómeno solo ocurre en 14 playas del mundo y dos están en Panamá. En una
sola noche la cifra puede llegar a 9.000 ejemplares, una escena que transforma
una caminata nocturna en un encuentro natural de enorme escala.
La
experiencia no se limita a la costa. En parques como Portobelo, Isla
Bastimentos y Soberanía, cuando baja la luz, comienza otro recorrido por la
selva. Guías locales conducen caminatas para rastrear especies que rara vez se
aprecian en el día: perezosos en movimiento, monos nocturnos, caimanes,
kinkajúes, ranas arborícolas, búhos y murciélagos que convierten el sonido del
bosque en parte del viaje.
Bajo el agua,
el contraste también cambia por completo. Panamá tiene la posibilidad poco
común de ofrecer inmersiones nocturnas tanto en el Caribe como en el
Pacífico durante un mismo itinerario. De un lado aparecen arrecifes, corales
fluorescentes, pulpos y langostas; del otro, corrientes con más dinamismo y
fauna marina de mayor tamaño. En el Parque Nacional Coiba esa inmersión
adquiere un valor especial por tratarse de uno de los ecosistemas mejor
conservados de la región.
Quizá la
postal más inesperada esté en Bocas del
Toro. Allí el mar
literalmente se ilumina. Microorganismos bioluminiscentes producen destellos
azules alrededor de cada brazada, del paso de un bote o del simple roce de la
mano con el agua.
Mientras
muchos destinos siguen vendiendo lo que ocurre a plena luz del día, Panamá
está captando viajeros por lo que sucede cuando casi todos se van a dormir.
Para el colombiano que busca una salida internacional cercana y distinta, la
noche puede terminar siendo el verdadero plan.

No hay comentarios:
Publicar un comentario