jueves, 15 de octubre de 2026

SOFITEL INVITA A DESCUBRIR EL ARTE DE DISFRUTAR CADA MOMENTO, DEL AMANECER AL ANOCHECER

De las mañanas pausadas en Marrakech y las tardes junto al agua en Auckland, a las noches a la luz de las velas en Nueva York y los cócteles de celebración en las alturas de Seúl, Sofitel explora los rituales y placeres que dan forma a un día alrededor del mundo. 

Algunos de los momentos más memorables de un viaje suelen ser también los más sencillos: el primer café de la mañana, una tarde que se prolonga bajo el sol, el resplandor de una ciudad al atardecer o una bebida que se disfruta mientras cae la noche.

En todo el mundo, cada destino tiene su propio ritmo y su propia manera de disfrutar el día. En Sofitel, estas tradiciones locales se encuentran con el art de vivre francés, aportando un distintivo French Zest a los momentos cotidianos: desde el placer de bajar el ritmo y estar plenamente presentes hasta celebrar las noches con estilo.

Esta filosofía de disfrutar cada momento también se vive en Colombia, donde los hoteles Sofitel invitan a descubrir experiencias que conectan la identidad local con el art de vivre francés. En Sofitel Bogotá Victoria Regia, las Noches de Autor celebran un ambiente parisino en la ciudad; en Sofitel Legend Santa Clara Cartagena, las veladas en el antiguo jardín del convento de las hermanas clarisas evocan el encanto y la historia de la ciudad; mientras que Sofitel Barú Cartagena Beach Resort invita a disfrutar y desconectarse con los paisajes del mar Caribe.

Desde los rituales matutinos y los almuerzos prolongados hasta las bebidas durante la hora dorada y las celebraciones después del anochecer, Sofitel explora cómo cobra vida esta filosofía en seis destinos. Cada uno aporta su propia cultura, sabores y tradiciones a la experiencia, con un toque chic francés.

Comenzar el día sin prisas en Marrakech

Las mañanas en Marrakech tienen un ritmo propio. A medida que la ciudad despierta y el calor del día va aumentando, empezar la jornada sin prisas tiene un encanto especialmente indulgente.

En Sofitel Marrakech Palais Imperial & Spa, el desayuno reúne dos tradiciones culinarias a través de La Haute Croissanterie, donde el clásico croissant francés incorpora creativas influencias marroquíes. Después, el ritmo puede ralentizarse aún más con rituales de spa inspirados en Marruecos o con un almuerzo prolongado junto a la piscina de L’Oasis, donde los platos de temporada y el sol marcan el tono de una tarde sin apuros.

Es un encuentro entre dos culturas que se siente especialmente natural en Marrakech: el savoir-faire francés junto a los colores, sabores y tradiciones de Marruecos.

Dejar que la tarde se prolongue en Auckland

Rodeada de agua, Auckland invita de forma natural a disfrutar al máximo cada ocasión. A lo largo de Viaduct Harbour, los barcos se deslizan por la marina y la ciudad adopta un ritmo junto al agua que invita fácilmente a la flânerie: pasear sin prisa, dejándose llevar.

En Sofitel Auckland Viaduct Harbour, la tarde puede comenzar con un High Tea, disfrutado sin otro motivo que el de no tener ningún otro lugar al que ir. Un tratamiento facial de inspiración local, con productos para el cuidado de la piel de Nueva Zelanda, ofrece otra manera de bajar el ritmo; mientras tanto, French Press Café aporta un toque de la cultura de los cafés parisinos al puerto, con pastelería y café para disfrutar con vistas al agua.

A medida que la tarde avanza hacia el anochecer, el champán ofrece el broche perfecto, mientras que la tradición francesa del sabrage —abrir una botella de champán con un sable— añade un destello teatral de French Zest a la hora dorada junto a la marina.

Seguir la luz mediterránea en Marsella

La vida en Marsella ha girado desde hace mucho tiempo en torno al mar, y la luz cambiante sobre el Vieux-Port marca el ritmo del día. En Sofitel Marseille Vieux-Port, la mañana puede comenzar con el desayuno antes de salir a explorar las Calanques de la ciudad o sus callejuelas serpenteantes, llenas de vibrante arte urbano. Más tarde, es posible regresar para disfrutar en la terraza de un aperitivo de pastis bien frío o de vino orgánico local, en sintonía con el despreocupado art de vivre mediterráneo de la ciudad.

En el restaurante Les Trois Forts, el chef Sylvain Touati, nacido en Marsella, aporta una singular creatividad a la mesa mediante ingredientes de temporada y técnicas precisas. Algunas noches, Sofitel Marseille Culture une gastronomía y cultura con una serie de cenas literarias junto a escritores reconocidos. Cuando el sol comienza a ocultarse, Le Dantès Skylounge ofrece amplias vistas desde el Mucem hasta Notre-Dame de la Garde, ideales para disfrutar con el cóctel insignia del bar, Le Dantès.

Ver cómo Manhattan pasa del día a la noche

Pocas ciudades cambian tanto de carácter al caer la noche como Nueva York. Las luces de las oficinas comienzan a brillar, los restaurantes se llenan y Manhattan entra en su ritmo nocturno; la ciudad se convierte en un lugar para quedarse y disfrutar un poco más.

En Sofitel New York, esta transición está marcada por el Candle Ritual, una ceremonia que evoca la historia de París como la «Ciudad de la Luz» y que, al mismo tiempo, encaja a la perfección con el resplandor de Manhattan.

A partir de ahí, la velada puede continuar en Social 45, donde las influencias culinarias francesas se encuentran con la energía más lúdica de Nueva York. Los clásicos conocidos reciben un giro inesperado, los cócteles llegan con un toque teatral y los interiores se inspiran en la elegancia de un salón parisino contemporáneo. El Sofitel No.5 Martini prolonga ese ambiente: combina ginebra, cordial de champán y un detalle inspirado en la moda para crear una hora del cóctel que solo podría vivirse en Nueva York.

Descubrir el lado más pausado de Varsovia

Varsovia es conocida por su energía, sus monumentos culturales y una escena gastronómica y artística en constante evolución. Sin embargo, la capital polaca también recompensa a quienes se toman el tiempo para bajar el ritmo.

En Sofitel Warsaw Victoria, los momentos de alegría se encuentran a pocos pasos del corazón histórico de la ciudad. Su restaurante La Brasserie Modern, galardonado con dos toques de Gault & Millau, ofrece una interpretación dinámica y llena de energía de la clásica brasserie francesa. A partir de técnicas culinarias francesas, pero con ingredientes polacos de temporada, aporta un toque de French Zest y un vibrante espíritu de celebración incluso a una comida entre semana.

A medida que avanza la noche, el ambiente se vuelve más distendido y sociable. Tomar una copa después de cenar con vistas a la plaza Piłsudski permite sumarse a las celebraciones de los habitantes de la ciudad: pasar de la exploración a la relajación y de los sabores audaces a dejarse llevar por lo que depare la noche.

Ver Seúl con una luz diferente

Seúl es una ciudad de contrastes: tradiciones centenarias conviven con el arte contemporáneo, las torres de cristal y barrios que parecen cobrar todavía más vida cuando empieza a ponerse el sol.

En Sofitel Ambassador Seoul Hotel & Serviced Residences, esta mezcla de lo antiguo y lo nuevo sirve de escenario para una velada que puede comenzar con arte contemporáneo y un té de la tarde con vistas al lago Seokchon, para dar paso de manera natural al champán y la celebración a medida que se desvanece la luz del día.

Después del anochecer, el bullicio de la ciudad se disfruta mejor desde las alturas. En Latitude32, 32 pisos por encima de Seúl, se sirven cócteles y vinos franceses frente a la amplitud del horizonte urbano, aportando una luminosidad parisina a una de las ciudades más dinámicas de Asia.

Desde mañanas tranquilas y almuerzos prolongados hasta las horas doradas y las luces de la ciudad entrada la noche, cada destino aporta su propio carácter al día. Ya sea en Marrakech, Auckland, Marsella, Nueva York, Varsovia o Seúl, el placer no reside únicamente en todo lo que hay por hacer, sino en lograr que los pequeños momentos de la vida cotidiana estén llenos de alegría.

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