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Cerca de 30.000 turistas podrían visitar el Pacífico colombiano durante la
temporada de avistamiento de ballenas.
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Comunidades locales, operadores turísticos y autoridades ambientales trabajan
en protocolos para promover un turismo responsable y sostenible.
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Expertos advierten que el turismo descontrolado podría alterar las rutas
migratorias y el comportamiento natural de las ballenas.
La temporada de avistamiento, que
se desarrolla oficialmente entre el 1 de julio y el 31 de octubre, podría
recibir este año entre 6.000 y 8.000 ballenas jorobadas que migran hacia aguas
del Pacífico colombiano para reproducirse, aparearse y dar a luz a sus crías,
según estimaciones construidas a partir de años anteriores y monitoreos
locales.
Asimismo, y de acuerdo con la
iniciativa local, durante esta época se esperan cerca de 30.000 visitantes a
distintos territorios del litoral, consolidando estas fechas como una de las
actividades de Turismo
Biocultural municipios
de Buenaventura en Bahía Málaga, Bahía solano,
Nuquí, Tumaco, Guapi. Sin embargo, el crecimiento del
turismo también ha incrementado las alertas sobre prácticas irresponsables que
podrían afectar el bienestar de los mamíferos marinos.
“Un buen avistamiento no significa
estar más cerca de las ballenas, sino poder observarlas sin alterar su
comportamiento natural”, explicó Miguel Ángel Martínez, miembro de Pacífico Biocultural
y biólogo especializado en ecoturismo. Según Martínez, algunas prácticas
inadecuadas como perseguir grupos de esta especie de cetáceos, exceder el
número de embarcaciones alrededor de estas, generar exceso de ruido o no
respetar las distancias mínimas de observación pueden provocar cambios en sus
patrones de comportamiento e incluso modificar sus rutas migratorias.
Frente a este panorama, Pacífico
Biocultural viene articulando esfuerzos junto a Consejos Comunitarios y entidades
Dirección General Marítima, guardacostas,
corporaciones autónomas regionales y actores comunitarios para fortalecer
procesos de capacitación y sensibilización sobre buenas prácticas de
avistamiento.
Solo en Tumaco, más de 100
prestadores turísticos, entre lancheros, operadores comunitarios y guías
locales, participaron el año pasado en procesos de formación enfocados en
turismo responsable, seguridad marítima y conservación.
Entre las principales
recomendaciones impulsadas por la iniciativa se encuentran mantener una
distancia mínima de 200 metros de las ballenas, evitar perseguirlas o
rodearlas, reducir la velocidad de las embarcaciones, limitar el tiempo de
observación y evitar la acumulación excesiva de lanchas alrededor de un mismo
grupo.
Además del avistamiento de
ballenas, el modelo promovido por Pacífico Biocultural busca fortalecer
experiencias de turismo biocultural alrededor de la gastronomía tradicional, la
música, el aviturismo, los manglares, los saberes ancestrales y las expresiones
culturales de las comunidades afrodescendientes del litoral.
“La idea es que el turismo no sea
únicamente una actividad comercial, sino también una herramienta de
conservación, apropiación cultural y desarrollo comunitario para los
territorios”,
agregó Martínez.
La organización aseguró que durante esta temporada continuará avanzando en procesos de monitoreo participativo para medir tanto el impacto ambiental como el económico del turismo de naturaleza en las comunidades receptoras del Pacífico colombiano.
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