CRECE EL INTERÉS DE LOS COLOMBIANOS POR VIAJAR A ESTA CASCADA EN PANAMÁ A LA QUE NO ES FÁCIL LLEGAR, PERO TODOS QUIEREN CONOCER
Ubicada entre las provincias de Chiriquí y Bocas del Toro, en la comarca indígena Ngäbe-Buglé, la Cascada Klosay no es solo un atractivo natural. Es el corazón de un modelo turístico gestionado completamente por la comunidad local, donde cada decisión, cada experiencia y cada ingreso quedan en manos de quienes han habitado este territorio por generaciones.
A diferencia
de otros destinos donde el turismo suele concentrar beneficios en grandes
operadores, aquí el visitante entra a un sistema distinto: uno donde la
narrativa la cuenta la comunidad y donde el dinero tiene un impacto directo en
su desarrollo. Este enfoque ha convertido a Klosay en un ejemplo concreto de turismo
regenerativo en acción.
El concepto
puede sonar técnico, pero en la práctica es sencillo: conservar mientras se
genera valor. En Klosay, esto se traduce en senderos guiados por miembros
de la comunidad, quienes no solo conducen a los viajeros a través de la selva
virgen, sino que también comparten conocimientos sobre plantas medicinales,
tradiciones y formas de vida ancestrales. La experiencia va más allá de
observar; invita a entender.
Además, los
visitantes pueden participar en actividades culturales y compartir comidas
tradicionales, lo que transforma el viaje en una experiencia inmersiva. No se
trata de “ver” un destino, sino de vivirlo desde adentro, en contacto directo
con su identidad.
Este modelo
ha sido respaldado por la autoridad de turismo de Panamá, que promueve
iniciativas donde los ingresos permanezcan en la región. El resultado no solo
fortalece la economía local, sino que también impulsa la protección de la
biodiversidad, liderada por la misma comunidad que depende de ella.
Lo que
comenzó como un sitio poco visitado hoy es un símbolo de orgullo
para el pueblo Ngäbe-Buglé y una referencia en Centroamérica. La Cascada Klosay
representa una nueva forma de entender el turismo: una donde la conservación,
la cultura y la autonomía económica avanzan juntas.
Para el
viajero colombiano, este tipo de destinos abre una oportunidad distinta. No
solo por su cercanía geográfica, sino por la posibilidad de vivir
experiencias con propósito, alineadas con una tendencia global que
privilegia el impacto positivo sobre el turismo masivo.
Klosay no es
solo una cascada. Es una invitación a replantear la forma de viajar.

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