jueves, 16 de abril de 2026

 CRECE EL INTERÉS DE LOS COLOMBIANOS POR VIAJAR A ESTA CASCADA EN PANAMÁ A LA QUE NO ES FÁCIL LLEGAR, PERO TODOS QUIEREN CONOCER

En un momento en el que cada vez más viajeros buscan experiencias auténticas y con impacto positivo, un destino cercano a Colombia empieza a ganar relevancia por hacer justamente lo contrario al turismo tradicional. En Panamá, el Proyecto Ecoturístico Klosay está demostrando que es posible viajar, aprender y aportar, todo al mismo tiempo.

Ubicada entre las provincias de Chiriquí y Bocas del Toro, en la comarca indígena Ngäbe-Buglé, la Cascada Klosay no es solo un atractivo natural. Es el corazón de un modelo turístico gestionado completamente por la comunidad local, donde cada decisión, cada experiencia y cada ingreso quedan en manos de quienes han habitado este territorio por generaciones.

A diferencia de otros destinos donde el turismo suele concentrar beneficios en grandes operadores, aquí el visitante entra a un sistema distinto: uno donde la narrativa la cuenta la comunidad y donde el dinero tiene un impacto directo en su desarrollo. Este enfoque ha convertido a Klosay en un ejemplo concreto de turismo regenerativo en acción.

El concepto puede sonar técnico, pero en la práctica es sencillo: conservar mientras se genera valor. En Klosay, esto se traduce en senderos guiados por miembros de la comunidad, quienes no solo conducen a los viajeros a través de la selva virgen, sino que también comparten conocimientos sobre plantas medicinales, tradiciones y formas de vida ancestrales. La experiencia va más allá de observar; invita a entender.

Además, los visitantes pueden participar en actividades culturales y compartir comidas tradicionales, lo que transforma el viaje en una experiencia inmersiva. No se trata de “ver” un destino, sino de vivirlo desde adentro, en contacto directo con su identidad.

Este modelo ha sido respaldado por la autoridad de turismo de Panamá, que promueve iniciativas donde los ingresos permanezcan en la región. El resultado no solo fortalece la economía local, sino que también impulsa la protección de la biodiversidad, liderada por la misma comunidad que depende de ella.

Lo que comenzó como un sitio poco visitado hoy es un símbolo de orgullo para el pueblo Ngäbe-Buglé y una referencia en Centroamérica. La Cascada Klosay representa una nueva forma de entender el turismo: una donde la conservación, la cultura y la autonomía económica avanzan juntas.

Para el viajero colombiano, este tipo de destinos abre una oportunidad distinta. No solo por su cercanía geográfica, sino por la posibilidad de vivir experiencias con propósito, alineadas con una tendencia global que privilegia el impacto positivo sobre el turismo masivo.

Klosay no es solo una cascada. Es una invitación a replantear la forma de viajar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario