COMO MARRIOTT INTERNATIONAL DEFINE EL LUJO A TRAVÉS DE SUS MARCAS EN EL CARIBE Y LATINOAMÉRICA
En The Ritz-Carlton, es una marca que ha evolucionado preservando su historia bajo una idea central: el cuidado excepcional. Esta filosofía se remonta a los primeros hoteles que llevaron su nombre, donde la atención al detalle —habitaciones concebidas como refugios privados, servicio altamente personalizado y un estándar estético preciso— sentó las bases de una cultura que entendía el lujo como oficio. Hay una intención clara por conectar con los recuerdos del huésped, entendiendo que el verdadero valor está en regresar a casa siendo una mejor versión. Su identidad —clásica— se identifica con su audiencia que respeta la historia, la eficiencia y la elegancia contemporánea, donde el lujo no necesita ser explicado.
Ritz-Carlton Reserve propone una forma de viajar
marcada por la privacidad, el asombro y una conexión profunda con el entorno.
Sus propiedades están concebidas como refugios protegidos y apartados donde el
lujo se expresa con discreción y respeto por el destino, honrando tanto la
naturaleza como la cultura local. Es ideal para quienes no persiguen lo
convencional; buscan crear experiencias únicas, auténticas y profundamente
sensoriales. Ya sea en enclaves remotos, fuera de las rutas habituales, o
en oasis silenciosos, la experiencia se define por un servicio genuino,
propuestas cuidadosamente curadas y momentos extraordinarios que despiertan los
sentidos.
En St. Regis, la
historia y herencia no es un recurso narrativo: es la estructura misma de la
marca. Su origen en el Nueva York de principios del siglo XX, bajo la visión de
John Jacob Astor, marcó una forma de entender el lujo como exceso refinado,
como atención absoluta y un ritual social. El Butler Service, los Bloody Mary
reinterpretados según cada destino, el Afternoon Tea o las cenas Midnight
Supper —inspiradas en los encuentros privados de Caroline Astor— funcionan como
herencias vivas que conectan pasado y presente. Es la propiedad perfecta para
quienes buscan glamour atemporal, diseño implacable y anticipación constante.
JW Marriott concibe
el lujo desde una perspectiva centrada en el bienestar integral y en la
presencia consciente. La marca parte de una visión donde la hospitalidad no
solo acoge, sino que restaura, invitando a reconectar con la naturaleza. La
experiencia se construye desde una visión integral del bienestar, en donde la
calma, la naturaleza y la comunidad, no son solo elementos añadidos, sino
pilares esenciales de la experiencia. Dentro de esa filosofía, la figura de
Alice Marriott y su vínculo con los jardines funciona como una referencia
cultural: un legado que entiende el cuidado de lo vivo como una forma de
hospitalidad. Por ello, cada propiedad integra jardines y espacios concebidos
para la convivencia, donde la naturaleza no es decorativa, sino esencial. No
hay flores cortadas: todo crece, todo está presente. Los huéspedes se sumergen
en una experiencia que se construye desde lo holístico: mente, cuerpo y
espíritu, encontrando sofisticación en lo natural y en lo compartido.
W Hotels, por
su parte, representa el movimiento y es ideal para quienes buscan celebrar su
individualidad. Su tono se describe como divertido y atrevido; y su estilo se
expresa en espacios donde la música, el diseño y la vida social conviven para
brindar momentos increíbles a sus huéspedes. W Hotels es curiosidad constante y
libertad de expresión, conectando con comunidades creativas y diversas que
entienden el lujo como una extensión de su identidad.
En The
Luxury Collection, cada hotel es un relato independiente. Antiguas casonas,
palacios y edificios históricos se transforman en espacios que definen el
destino desde la propiedad. No existe un estándar, cada hotel cuenta su
historia a través de su diseño y experiencias para los huéspedes que honran el
lugar donde se encuentran. Son ideales para quienes desean comprender la
historia local a través de los espacios que la han contenido durante siglos.
Finalmente, EDITION plantea
una lectura contemporánea del lujo, donde cada hotel es irrepetible. No existe
un molde: el diseño, el arte, la gastronomía y el entretenimiento se integran
según el contexto. Los hoteles funcionan como espacios culturales, casi como
galerías vivas, donde la experiencia es emocional y profundamente personal.
EDITION no replica fórmulas; construye atmósferas que reflejan el entorno y
generan una conexión directa con quien las habita.
Marriott
International muestra que el lujo no responde a una sola forma, sino a
múltiples miradas. Todas comparten una atención precisa al detalle, un profundo
respeto por la historia y una relación natural con su entorno; lo que las
distingue es la manera en que cada una se adapta al ritmo y al estilo de vida
de quien la vive.
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